Raíces, ramas y paradigmas

 

Por Wade Frazier

27 de enero de 2003 (ligeramente revisado en 2005)

La energía siempre ha sido la raíz de la experiencia humana. Esto nunca cambiará. Además, la civilización humana siempre ha estado definida por la escasez de energía. El pensamiento civilizado está basado en la suposición de que existe una escasez de energía. Esta suposición está presente de muchas maneras, aunque no se vea a primera vista. Su invisibilidad se debe tan sólo al hecho de que las personas consideran sus suposiciones tan naturales que al final ya no se dan cuenta de que las tienen. La raíz de la política siempre ha sido la economía. La raíz de la economía siempre ha sido el medio ambiente, y la raíz de toda forma de vida siempre ha sido la energía. Este ensayo repasa cómo se ha desarrollado esta situación y proporciona enlaces a información más amplia sobre los temas tratados.

Este ensayo nació a raíz de mis intentos de interesar a la gente por mi obra, intentos que casi siempre han fracasado. Los activistas con los que he contactado me han dado muy poco feedback sobre la tesis de mi página web y las soluciones que propongo. Quizá, como observó Thoreau, todo el mundo (yo incluido) piensa que está viendo la raíz mientras, en realidad, sólo está cortando ramas. No soy el único en pensar que la energía es la cuestión central para el mundo actual y para la supervivencia a largo (e incluso corto) plazo de la especie humana. Buckminster Fuller adoptó la energía como tema central de su obra.[1] Brian O’Leary también considera la energía como la cuestión central para la humanidad. Estados Unidos está a punto de iniciar lo que podría acabar siendo la III Guerra Mundial con el fin de apoderarse de la reserva energética más lucrativa del mundo. Aunque muchos otros factores intervienen en el camino humano, al igual que pasa con la vida misma, al final todo depende de la energía, como en la "jerarquía de necesidades" de Maslow.

Hay diferentes teorías acerca de cómo se creó este universo –un Big Bang, un creador de barba blanca diciendo "Hágase la luz", o alguna otra forma– pero nadie cuestiona que los centros de energía de este universo son sus estrellas. Según las teorías científicas actuales, las estrellas son enormes reactores de fusión compuestos principalmente de hidrógeno y partículas subatómicas que se encuentran bajo una tremenda presión gravitatoria. En el núcleo de las estrellas, donde la presión fuerza los núcleos a unirse, se crean átomos más grandes, formándose así elementos más grandes. (Se teoriza que la presión en las estrellas, sobre todo cuando están muriendo, es suficiente para que esto ocurra, y las supernovas resultantes siembran los alrededores galácticos con elementos más pesados, que forman planetas, etc.). Según la teoría dominante actual, la Tierra formó parte del núcleo de una estrella y está compuesta principalmente de hierro, el elemento más estable creado en el interior de una estrella.

La Tierra no se compone sólo de hierro, sino que está hecha principalmente de metal. Los elementos más livianos "subieron" y se depositaron en la superficie de la tierra. La Segunda Ley de la Termodinámica afirma que la energía siempre busca el estado más estable y que las cosas calientes pasan su energía a las cosas frías, un proceso llamado entropía. En todo momento está teniendo lugar la entropía, y todos los sistemas energéticos pasan por los estadios de la entropía y acaban apagándose. No obstante, hay quienes cuestionan la noción de la entropía, como Ilya Prigogine y otros, y en determinados ambientes está de moda la teoría del caos.[2] Aun así, nadie cuestiona que toda vida en la Tierra depende de la captación de la luz solar mediante la fotosíntesis (o síntesis química, para algunas clases de organismos microscópicos[3]). Si mañana desapareciera el sol, la vida en la superficie de la Tierra desaparecería casi en seguida.

Los fósiles nos cuentan la evolución de la vida en los océanos primordiales y su migración a la tierra. Con el tiempo, los organismos biológicos –se trate de peces, plantas o reptiles– se volvieron más eficientes y sofisticados. La bioesfera de la Tierra pasó por varios grandes periodos de extinción, el primero hace más de 400 millones de años. En el pasado también ha habido, por motivos todavía inciertos, edades de hielo y edades calientes. El tipo de clima mundial depende en gran medida del nivel de energía solar que llega a la atmósfera baja y la superficie de la Tierra. En la actualidad, la Tierra tiene una tendencia al calentamiento rápido, muy probablemente a causa del gran aumento de gases invernadero creados por la era industrial.

Si existe vida en la Tierra, es gracias al carbono y su capacidad para formar uniones dobles y triples con otros átomos de carbono, permitiendo así el almacenamiento de grandes cantidades de energía. Los depósitos de carbón probablemente son los restos de bosques de helechos que crecieron durante uno de los periodos calientes de la tierra, y se cree que los depósitos de petróleo son el efecto acumulado de los organismos muertos de los océanos. Hay teorías alternativas sobre la creación de los depósitos de carbón y petróleo, pero casi todos los que trabajan en el sector petrolero y estudian los depósitos coinciden en que los "combustibles fósiles" fueron creados por procesos vitales. También coinciden en que hay una reserva limitada de estos combustibles, reserva que los seres humanos civilizados estamos consumiendo más o menos un millón de veces más rápido de lo que fue creada.

La vida es un proceso antientrópico. Toma energía del entorno y crea orden donde antes no había. Las células son entidades maravillosamente organizadas. Mediante el proceso fotosintético, los árboles capturan la energía de la luz solar. Luego usan esta energía para extraer agua del suelo (también metales; constituyen la mayor parte de las cenizas después de quemarse madera) y dióxido de carbono del aire, combinándolos en la celulosa (entre otros hidratos de carbono) que compone las paredes de las células y así hasta la fibra del árbol. La energía se almacena en la unión que mantiene la celulosa, y se libera cuando esta es digerida o quemada.

Hace unos 240 millones de años aparecieron los grandes reptiles conocidos como dinosaurios, así como los primeros mamíferos. Según la teoría actual, más tarde llegaron reptiles que empezaron a regular su temperatura corporal interior de manera química, proceso que los mamíferos fueron refinando. Ahora bien, tener la sangre caliente requiere mucha energía, y el pelo en la piel fue una adaptación para ahorrar energía que permitió a los mamíferos vivir en climas demasiado fríos para los reptiles. Las plantas también fueron evolucionando y hace unos 135 millones de años aparecieron las plantas con flores. Las flores se convierten en semillas, y cuando las plantas desarrollaron la fruta, establecieron una relación simbiótica con los animales, que se comen la fruta y luego esparcen las semillas con sus heces. Los árboles se fueron haciendo más sofisticados y ramosos, y apareció una clase de mamíferos particularmente adaptada a la vida en los árboles: los primates. Los primates tienen pulgares oponibles, miembros con un amplio espectro de movimiento, visión binocular y, lo más importante, un cerebro voluminoso (se cree que es una respuesta evolutiva a las demandas visuales de su entorno). A medida que los animales se hicieron más sofisticados, también se volvieron más adaptables. Cuando las condiciones ambientales cambian, los animales y las plantas o bien se adaptan, o bien se extinguen. Pocos animales abandonan su nicho ecológico y, si lo hacen, suele ser porque hay falta de alimentos. Los grandes primates, especialmente los monos, son criaturas altamente sociales que pueden vivir en grupos de más de cien individuos. La mayoría de los monos se alimenta principalmente de fruta, aunque los primates suelen ser omnívoros.

Los simios antropoides, los ancestros de la humanidad, aparecieron hace unos 40 millones de años. Los grandes simios bajaron gradualmente de los árboles, por razones que nunca sabremos del todo (casi todas las hipótesis dan mucho peso a los cambios ambientales), pero es posible que consumieran más alimento del que los árboles eran capaces de proveer. Al bajar de los árboles, los grandes simios tenían las manos libres y empezaron a explotar nuevas fuentes de alimento. Hay diversas teorías para explicar el incremento del tamaño cerebral en los simios antropoides (más proteína en la dieta, nuevos usos para las manos, intervención genética extraterrestre) pero el caso es que poco a poco su cerebro aumentó en tamaño y algunos simios antropoides empezaron a usar las manos para cosas que no eran agarrarse a las ramas, y con el tiempo fueron apareciendo los simios humanoides. Hace más de cuatro millones de años aparecieron simios antropoides que andaban derechos. El dedo gordo del pie de estos simios erectos perdió gradualmente su rasgo oponible. Empezaron a fabricar herramientas, lo que permitió una mayor disponibilidad de fuentes alimenticias. Se cree que usaron las primeras herramientas en la búsqueda de carroña en África. Hace unos dos millones de años, los depredadores africanos migraron fuera de África y al parecer les acompañaban los primeros miembros del género Homo. Se cree que este tipo de migraciones se debe casi siempre a que el entorno deja de producir suficiente alimento (energía) o que el alimento disponible ya no es suficiente para el creciente número de animales.

Hace aproximadamente medio millón de años, los primeros humanos hicieron su primera gran innovación energética cuando dominaron el fuego. Hace unos cien mil años aparecieron los humanos anatómicamente modernos y todas las otras especies fueron extinguiéndose, dejando al Homo sapiens solo en el escenario humanoide. Según mis fuentes místicas, aquel fue también el momento en que los humanos adquirieron conciencia, o cuando tuvo lugar el enalmamiento. La ciencia tiene sus teorías acerca de lo que significa la conciencia y la religión tiene las suyas acerca de lo que es el enalmamiento; puede que este debate dure para siempre. No obstante, estoy de acuerdo en que algo ocurrió que diferenció a los humanos de los otros mamíferos terrestres (puede que los cetáceos lleven mucho más tiempo conscientes/enalmados que los humanos). ¿Fue "intervención divina"? La verdadera historia de la creación de la humanidad, ¿se parece al Libro del Génesis y los otros mitos de la creación? ¿Fue intervención extraterrestre y/o interdimensional? ¿Cuántas civilizaciones tecnológicamente avanzadas, si las hubo, habitaron la Tierra en nuestro pasado remoto?

En todo caso, los primeros humanos fueron mejorando su proeza tecnológica, que siempre estaba centrada en aumentar la cantidad de energía disponible. Hace unos 40.000 años, los humanos consiguieron fabricar herramientas mucho mejores y desarrollaron armas y tácticas de caza con las que se convirtieron en superdepredadores. Gracias a su nueva capacidad para matar, empezaron a expandirse por todo el planeta, migrando a entornos antes inadecuados, y se inició la edad de oro del cazador/recolector. Los grandes mamíferos que nunca habían visto un hombre y que habían tenido pocos o ningún depredador natural fueron presas fáciles para los nuevos métodos y tecnologías. Los primeros en extinguirse fueron los mamíferos grandes y lentos de África, seguidos por una ola de extinciones a escala mundial que coincidía con la colonización humana.[4]

Hace unos diez mil años los humanos habían colonizado todo el planeta y toda la carne fácil desapareció. Entonces los humanos empezaron a explotar nuevas oportunidades energéticas y domesticaron las plantas y los animales. La celulosa se compone principalmente de materia vegetal, y la mayoría de los animales no puede digerirla (afortunadamente porque, de lo contrario, habrían devorado toda la vida vegetal). Entonces el ser humano domesticó principalmente a los animales que podían digerir la celulosa (ganado, ovejas, cabras, caballos, llamas, yaks) y las plantas capaces de proporcionar calorías digeribles, generalmente en sus raíces y semillas. También domesticaron diversos melones y frutas, así como plantas que proporcionaban fibra para hacer telas, ropa, etc. Las ovejas y las llamas daban lana y carne, el ganado daba leche, carne y cuero, y los caballos y llamas daban transporte.

Con la Revolución de la Domesticación empezó también a formarse la civilización, en parte porque los humanos podían ser sedentarios en vez de recorrer la tierra en busca de comida. El "excedente agrícola" de la Revolución de la Domesticación permitió desarrollar habilidades no enfocadas exclusivamente a conseguir comida, y aparecieron las primeras profesiones. También aparecieron las enfermedades de la civilización. Animales y plantas no fueron los únicos en domesticarse: se domesticó también a humanos. La esclavitud probablemente nació al mismo tiempo que la civilización, o a lo mejor incluso ayudó a formarla, porque los esclavos humanos podían ser excepcionalmente productivos, realizando tareas que los caballos y llamas no podían hacer. Mientras domesticar a un caballo requería trabajo, convencer a un ser humano para que aceptara ser esclavo era mucho más difícil. Lo que ahora llamamos adoctrinamiento ideológico nació casi con total seguridad con los primeros intentos de condicionar a los esclavos. Las personas nacidas en cautividad que nunca habían conocido la libertad eran siempre los esclavos más fáciles de manejar. El trabajo forzoso institucionalizado existió hasta la Revolución Industrial, cuando las máquinas podían realizar el trabajo de los humanos. Entonces se dejó de poseer a las personas y se pasó a alquilarlas.

El hombre comenzó a trabajar el metal al principio de la Revolución de la Domesticación. Se cree que el primer metal que se trabajó fue el cobre. Como sus primos la plata y el oro, el cobre podía encontrarse en pepitas, ya que era relativamente no reactivo (resistente a la entropía), y normalmente estaba en un estado relativamente puro. Al ser más duro que la plata y el oro, tenía usos prácticos. Debido a su punto de fusión relativamente bajo, se estima que el hombre aprendió a fundir el cobre hace unos siete mil años, en chimeneas en las estepas de la región del Creciente Fértil. Fundir los metales era una manera para el hombre de invertir la entropía. La metalurgia permitió al hombre manipular su entorno como nunca antes, y siempre con el objetivo de extraerle más energía. Se inventó el bronce, que era mucho más duro que el cobre, y el bronce hizo más factible la agricultura del arado (junto con los animales para tirar del arado). Al parecer, cada vez que se descubrió un nuevo metal, este primero se empleaba para fines artísticos pero pronto pasaba a tener aplicaciones prácticas. Un uso común para el metal era la fabricación de armas, para matar a otros humanos que competían por la energía (tierra, comida, cobijo, animales). Hoy en día podemos observar violencia intraespecie organizada en los chimpancés y esto les convierte, junto con los humanos, en los únicos grandes simios en mostrar esta conducta. La guerra es una actividad particularmente propia del ser humano.

Casi toda la tecnología humana temprana, desde las herramientas de piedra hasta las moradas, la ropa, la alfarería, las armas etc. estaba relacionada con la extracción o preservación de energía utilizable. Mientras el hombre estaba ocupado manipulando el entorno para sus propios fines, casi todas las otras especies sufrían las consecuencias. Actualmente la Tierra está experimentando su sexta era de extinción, que empezó con las extinciones de la megafauna y se ha ido acelerando con el "progreso" humano. La cuarta parte de las especies mamíferas y la octava parte de las especies de pájaro están en peligro inminente de extinción, peligro causado por el hombre. Los métodos de la civilización también destruyeron el medio ambiente. El Creciente Fértil, la cuna de la civilización, es ahora casi totalmente desértico (la región mediterránea también) debido a la deforestación y a la agricultura del arado, métodos que destruyen los ecosistemas forestales. Todos los ecosistemas terrestres necesitan suelo fértil, y los bosques son los mejores productores de suelo fértil en la Tierra. La deforestación también trastoca el ciclo hidrológico terrestre e incluso cambia el clima, volviéndolo más seco y causando desertización. Se puede decir, pues, que los métodos mismos de la civilización la destruyen.[5] Ha habido excepciones, especialmente en el Nuevo Mundo, donde hubo culturas ambientalmente sostenibles, como la del noroeste pacífico, la economía de las praderas y la de los bosques orientales. Es posible que la Amazonia también fuera un entorno conscientemente gestionado. Tal gentileza ambiental puede que fuera una muestra de la actitud espiritual de los nativos del Nuevo Mundo. Para ellos, el hombre formaba parte del círculo de la vida, y la naturaleza era su socio. Esta actitud choca de frente, por un lado, con el Libro del Génesis, que pone al hombre al mando de la tierra bajo un iracundo y vengativo dios celestial masculino y, por otro lado, con la mentalidad temerosa y conquistadora de la naturaleza que tienen muchos pueblos judeocristianos.

La mejora de su proeza tecnológica permitió al ser humano generar temperaturas tan altas que pudo crear artefactos de hierro. Así pudo manipular su entorno todavía más y también crear guerras todavía más cruentas. La ideología se volvió más sofisticada y las clases gobernantes la usaron para controlar a las masas. La religión organizada apareció junto con la civilización, y los esclavos, artistas, agricultores, pastores, prostitutas, políticos, sacerdotes y soldados son algunas de las primeras profesiones especializadas. Cuando apareció la escritura empezó la historia. Sumeria fue la primera sociedad alfabeta del mundo.

El enalmamiento y la conciencia conllevan el ego humano y la capacidad para elegir entre el "bien" y el "mal". A lo largo de la civilización humana, las élites se han dedicado a consumir lujosamente. Se trate de los egipcios (forzaban a sus esclavos a trabajar hasta la muerte minando oro para la realeza), de los hawaianos (fabricaban capas de plumas coloreadas para sus monarcas hasta que se extinguieron las aves que llevaban ese plumaje) o de los viajes al espacio actuales (unos 20 millones de dólares por viaje), las élites humanas siempre han satisfecho su ego a expensas de los demás.

La superficie de la Tierra es finita, la energía que es capaz de proporcionar siempre ha sido finita, y todos los ecosistemas siempre han operado dentro de los límites impuestos por esa cantidad de energía finita. El otro factor limitador ha sido la disponibilidad de agua, el elemento del que depende toda la vida terrestre (también hay algunas cuestiones relacionadas con nutrientes como el nitrógeno y minerales) pero la disponibilidad de agua (para las criaturas terrestres, por supuesto) siempre ha dependido del ciclo hidrológico, que funciona, otra vez, con la energía del sol.[6] Mientras vivía en el trópico, el hombre tenía mucha energía a su disposición, pero cuando migró a otros entornos más hostiles, necesitó de las muchas innovaciones para la adquisición y preservación de energía que han marcado el "progreso" humano. La escasez de energía probablemente se convirtió en un problema para los primeros humanos cuando todos los mamíferos fácilmente cazables empezaron a desaparecer. En aquel momento empezó a tomar forma el así llamado "Juego de Suma Cero", que dice: "para mejorar mi vida, tengo que explotar a los demás". Esta dinámica está basada en la suposición de escasez y se institucionalizó muy al principio de la civilización. Citando a Buckminster Fuller, para los soldados siempre se ha tratado de "Tú o yo hasta la muerte – por los tuyos o los míos – ya que no hay suficiente para mantenernos a los dos".[7] Sin embargo, el hecho es que siempre ha habido tantas (miles, de hecho) veces más energía disponible de la que la humanidad utiliza en la superficie de la Tierra –simplemente con la luz del sol, el calor, el viento, las mareas, etc.– que la noción de escasez de energía puede parecer ridícula. No obstante, esta noción sí ha existido siempre y ha definido la experiencia humana, que desde los tiempos más remotos hasta hoy ha consistido en gran parte en la dinámica de saquear un recurso energético hasta agotarlo y entonces pasar a otro hasta agotarlo también, y así sucesivamente (la megafauna, los árboles, las tierras cultivables, los peces, las aves, los animales con pieles, las ballenas, el carbón, el petróleo, etc.).

El crecimiento de la civilización y la ideología fue acompañado (y causado) por el pensamiento abstracto. La religión, la escritura, el arte, la política y otras actividades, todos requerían pensamiento abstracto. Un gran peligro que tiene el pensamiento abstracto es que crea y utiliza símbolos, símbolos que muchas veces terminan sustituyendo a la "realidad". Confundir lo simbólico con lo real ha sido una de las mayores trampas de la humanidad. La religión, que trata con realidades que están más allá del plano físico (o pretende hacerlo), no puede señalar físicamente ninguna realidad no física que valide gran parte de su simbolismo. Este ha sido el gran defecto de todas las religiones: el intentar representar realidades no físicas dentro de la realidad física. Es fácil caer en la idolatría y el dogma ("es así porque yo lo digo" o porque lo dice alguna "autoridad") y los métodos científicos occidentales fueron, en parte, una reacción a esta práctica no iluminada (por ejemplo, el principio de la observación de Galileo, aunque a menudo los científicos mismos abandonan este principio). Sin embargo, también hay abstracción en otras ideologías que no tienen nada que ver con realidades transfísicas. Además, aprovechando el hecho de que la mayoría de las personas son, en cierta medida, egoístas y prisioneros de su ego, se ha empleado a menudo la sustitución de realidades por símbolos para manipular la mente de los demás en beneficio propio.

Una disciplina particularmente susceptible a la sustitución de la realidad por símbolos es la economía, y esta práctica se remonta al inicio mismo de la civilización humana. Desde que el género Homo salió de África hace un par de millones de años, la experiencia humana ha estado enfocada en un 99,9% en la obtención de comida suficiente. Incluso hoy, la mayor preocupación de la mayoría de los seres humanos en la Tierra es tener suficiente para comer. El estómago humano es y siempre ha sido la realidad económica básica. Mientras el hombre iba saqueando fuentes energéticas nuevas (o desarrollando maneras para sacarle más energía al entorno, como el sistema chino de arrozales), había una seguridad energética relativa, pero el ser humano se fue multiplicando y pronto llegó al límite de la oferta energética. Cuando esta oferta se tornó insuficiente, las personas morían de hambre, se iniciaron guerras, etc. En este respecto, Maltus estaba en lo cierto. Cuando las personas tienen seguridad energética, se vuelven relativamente satisfechas.

Las primeras abstracciones económicas probablemente se realizaron por motivos políticos/religiosos. Las primeras élites políticas/religiosas inventaron ideologías que las hacían más dignas de recibir comida que los plebeyos o esclavos. No hay reyes hambrientos. En la Sumeria temprana, economía, política y religión estaban unidas y la sociedad era dirigida por sacerdotes-burócratas. Los templos sumerios servían tanto de depósitos de oro como de sedes del poder temporal. El oro tenía mérito artístico y era empleado en la simbología religiosa temprana. Aunque numerosas culturas inventaron independientemente el concepto del dinero como medio para el intercambio de bienes (normalmente comida), el primer uso conocido del dinero fue en Sumeria alrededor de 2.500 A.C., y durante milenios la moneda preferida en el Creciente Fértil y alrededores fue la plata. El oro y la plata se convirtieron en la base del dinero porque eran escasos (aunque incluso los primeros faraones rebajaron el oro con cobre) y probablemente ya servían como dinero mucho tiempo antes de que quedara constancia escrita de esta práctica.

El dinero no tiene valor intrínseco, excepto si se puede consumir. En las economías "primitivas" la comida a menudo servía como dinero: la sociedad mesoamericana usaba mazorcas de maíz, y las clases no elitistas del Creciente Fértil la cebada. Cuando los símbolos reemplazaron la realidad, sin embargo, se hizo posible el engaño. Los símbolos pueden ser manipulados para distorsionar o incluso invertir la realidad, y las masas se quedan hipnotizadas por los símbolos, olvidando la realidad subyacente que esos símbolos sólo representan. La riqueza auténtica consiste en comida, cobijo, transporte, tiempo libre (todos estos conceptos energéticos, o que dependen de la energía) etc. La riqueza auténtica no tiene nada que ver con el dinero. El dinero no es el juego; sólo marca los puntos.

La teoría económica tiene dos subdisciplinas: la macroeconomía y la microeconomía. La macroeconomía trata sobre la economía de una nación, por ejemplo, y la microeconomía se ocupa de la economía de un solo mercado o de una sola familia. Hay un conflicto inherente entre las dos disciplinas. El primer gran tratado macroeconómico del mundo fue La riqueza de las naciones de Adam Smith. El ideal de Smith era que cada persona, compitiendo en el "mercado libre", beneficiara a la sociedad entera a través de sus esfuerzos interesados. Así, pues, la toma de decisiones microeconómica beneficiaría al conjunto macroeconómico. Charles Darwin hizo teorías similares sobre el mundo natural, diciendo que la guerra por la supervivencia lleva al "progreso" de la evolución. Una de las obras más iluminadas que jamás encontré rechaza esta noción. Las teorías de Smith y Darwin eran, en parte, proyecciones de la mente británica sobre el mundo real. Son teorías muy cuestionables, por mucho que en Occidente se hayan convertido en dogma.

Un ejemplo histórico del conflicto entre microeconomía y macroeconomía, y de la diferencia entre la riqueza y su símbolo, fue la fiebre del oro más grande de la historia, el saqueo del Nuevo Mundo por los españoles en el Siglo XVI. La fiebre del oro más grande del mundo contribuyó a la bancarrota de la corona española. España probablemente estaba peor en 1600 que en 1500 y los españoles ayudaron a matar al 90% de la población de un hemisferio (algo tan enorme que carece de igual en toda la historia). Unos pocos mercenarios se hicieron ricos mientras la nación entera se quedó pobre. Los soberanos españoles olvidaron lo que es la riqueza auténtica, dejaron abandonada la economía real y persiguieron el símbolo de la riqueza. Su ignorancia condenó al fracaso todos sus esfuerzos por construir un imperio. Los rivales de España, los ingleses y holandeses, también saquearon tierras lejanas, pero lo hicieron en plan mercantil y tuvieron mucho más éxito. En parte, su éxito se debía simplemente a una confluencia de circunstancias, pero también tenían un enfoque más científico que sus rivales españoles y más centrado en el negocio. Actualmente, el dinero en forma de papel y la banca electrónica han llevado la abstracción de la riqueza a cumbres todavía más altas, donde también hay más manipulación por parte de las élites.

Todos los grandes avances de la ciencia han tenido lugar cuando se han implantado nuevos paradigmas. Un nuevo paradigma se implanta cuando se ponen en tela de juicio las suposiciones básicas del paradigma anterior. Las suposiciones de la teoría económica dominante actual son la escasez, el miedo y la codicia. Estos principios son suposiciones de la ley de la oferta y la demanda, y de "la mano invisible de la competencia". La ley de la oferta y la demanda afirma que las personas suben el precio de bienes escasos para obtener mayores ganancias a costa de sus clientes. Todo capitalista sueña con tener el monopolio de la oferta. Esta ideología económica racionaliza la codicia (el miedo a nunca tener suficiente) y la convierte en una suposición fundacional del paradigma económico moderno. Una vez que los principios fundacionales se dan por sentados, raramente son examinados más tarde, ya que cuestionarlos podría derribar el paradigma entero. Esta es la razón principal por la que los científicos, y casi todas las personas, son muy reacios a cuestionar sus suposiciones. La mano invisible de la competencia no es más que el miedo a la competencia, a perder el negocio (o ver reducido el margen de beneficio). Este miedo motiva a todos los imperios capitalistas, y casi todas las industrias y profesiones se han convertido en un tinglado centrado en la destrucción de la competencia. Este es el motivo principal por el que el nivel de vida estadounidense ha ido bajando durante la última generación. Si pasáramos de una suposición de escasez a una suposición de abundancia, invertiríamos totalmente el paradigma económico actual. Esto podría ser el principal catalizador para crear el cielo en la tierra.

La riqueza auténtica siempre ha dependido de la capacidad de la Tierra para sostener vida. Como Brian O’Leary me dijo una vez, no puede haber economía en un planeta incapaz de sostener vida. Un antiguo dicho de los indios norteamericanos reza que sólo cuando el hombre blanco haya cortado el último árbol y contaminado el último río se dará cuenta de que el dinero no se puede comer. La teoría económica actual, donde el dinero es la medida de todo y la destrucción de un entorno a cambio de un beneficio económico a corto plazo no figura en el balance, es una casa de naipes construida en suposiciones falsas con los ojos vendados. Separar la realidad ambiental de la teoría económica es una decisión ideológica que ayuda a ocultar lo que es la economía auténtica. Ahora bien, todo esto no es casualidad. La teoría económica actual está dominada por economistas de la Universidad de Chicago, una institución creada por el magnate más notorio de la historia, John D. Rockefeller. Para los académicos y eruditos que no están comprados por estos intereses, la ideología que sale de la Universidad de Chicago e instituciones similares es una forma de lavado de cerebro.[8] Como explican Noam Chomsky y otros, en un momento dado los estados occidentales ya no pudieron usar la fuerza contra sus poblaciones domésticas para establecer su "legitimidad". Entonces las élites tuvieron que recurrir a otro medio, que fue el control de la mente de las personas.[9] Esto no es ninguna "teoría conspiracional", sino un proyecto de ingeniería social fácilmente verificable que se remonta a más de un siglo. El "atontamiento" de la población estadounidense (y, en menor medida, de Europa Occidental y de las antiguas colonias británicas) ha sido un objetivo de las élites industriales y corporativas desde hace mucho tiempo. Reconocí este atontamiento en mi propio adoctrinamiento, después de mi experiencia "radicalizadora" [nota del traductor: en otro ensayo Wade Frazier explica: "Uso la palabra radical en su definición clásica, la de ir a la raíz. Mi radicalización supuso cuestionar todo lo que creía que sabía"].

Los economistas de la Escuela de Chicago, pues, no quieren ver la realidad subyacente (probablemente es algo inconsciente), ni reconocen que la industria energética es el motor de la economía mundial, seguramente porque su principal patrono es justamente quien controla, hasta cierto punto, la industria energética mundialEsta web astuta refuta varias suposiciones falsas de la teoría económica actual, una disciplina que intenta cerrar los ojos, no solamente a la realidad medioambiental, sino también a la política.

Es muy propio del reduccionismo occidental separar la economía del medio ambiente y de la política. La industria alimentaria forma parte de la industria energética. Si la energía se mide en calorías, kWh o barriles de petróleo es una cuestión de relativamente poca importancia, tan poca que no tiene sentido separar estos factores en disciplinas diferentes. Para cada caloría de comida que llega a una mesa en occidente, se han gastado varias calorías de energía provenientes de combustible fósil para producir y transportarla. Categorizar las industrias alimentaria y energética por separado es una de las razones por las que la gente no tiene una visión global de lo que realmente está pasando. También es una razón primaria por la que los activistas atacan las ramas de la situación, dejando intacta la raíz.

Abrazar árboles y marchar en manifestaciones por la paz son actividades nobles pero, si no se abordan las cuestiones fundamentales, son gestos generalmente inútiles. Cuando estaba con Dennis Lee en Boston y hablamos con los manifestantes anti energía nuclear, les dijimos que la mejor manera de "luchar" contra la energía nuclear era volverla anticuada. Descubrimos, sin embargo, que les interesaba mucho más atarse con cadenas a la puerta de entrada de la central nuclear de Seabrook. Yo abrazo árboles y he estado en varias manifestaciones por la paz desde los ataques "terroristas" del 11 de septiembre de 2001, pero, si no se aborda la motivación económica subyacente a la invasión estadounidense de Oriente Medio (el control de la reserva energética más lucrativa del mundo y la ampliación del dominio imperial), todas las marchas por la paz y toda la desobediencia civil no tendrán más que un efecto muy limitado.

Quizá todas las guerras de la historia han tenido una base económica subyacente. Sin embargo, las masas no son propensas a sacrificar a sus jóvenes en el altar de la economía, así que las clases dirigentes han tenido que inventar toda clase de ideologías para esconder la razón primaria. Han esgrimido razones religiosas, raciales, étnicas, políticas, humanitarias y, en general, cualquier cosa capaz de engañar y motivar a las masas. La primera víctima de todas las guerras es la verdad, y esta dinámica no cambiará nunca.

La clase dirigente mundial (me consta que existe y que juega muy sucio cuando hace falta – véanse este enlace y este) trabaja constantemente en imponer el paradigma de escasez. De este modo, puede inducir a la gente a matarse entre sí. La nueva energía existe de verdad [nota del traductor: Wade Frazier define "nueva energía" como "energía obtenida de fuentes que la física de los libros de texto no reconoce actualmente como viables"] pero hace mucho tiempo se inició una operación a escala mundial destinada a neutralizar cualquier amenaza para la industria energética actual. Esto es real y yo lo he sufrido de primera mano. Sin embargo, me ha sido casi imposible hacer entender a nadie que la cuestión fundamental es la escasez de energía y cómo está siendo gestionada a escala mundial. ¿Tan difícil es imaginar que las élites mundiales son perfectamente felices reinando en el infierno y que eliminarán cualquier cosa que haga que las personas sean independientes del sistema de explotación mundial (como la abundancia personal, por ejemplo)? Casi todo el mundo se ríe de la noción de que el sistema político/económico mundial está siendo manipulado conscientemente. Lo llaman una "teoría conspiracional". Las élites mundiales, por supuesto, nunca revelarán su juego, aunque esporádicamente aparece en el dominio público, como cuando la Comisión Trilateral de David Rockefeller publicó un informe que decía que la democracia global era una amenaza y que había que hacer algo al respecto.[10] Muy de vez en cuando sale alguien de dentro que cuenta la verdad. Así que quien tiene los ojos y la mente abiertos puede comprenderlo todo fácilmente.

Sin democracia económica, la "democracia" política es un concepto vacío, algo que la mayoría de estadounidenses comprende hasta cierto punto. Por esto Estados Unidos es el país "libre" donde menos gente vota en las elecciones. Como corolario, el activismo político es impotente si no hay activismo económico. El término correcto para definir el sistema político-económico de Estados Unidos sería plutocracia, que significa que son los ricos los que dirigen. Los ricos siempre han dirigido Estados Unidos. Lo han hecho desde el momento mismo en que el hombre más rico de Estados Unidos se convirtió en el primer presidente y el primer Juez del Tribunal Supremo (John Jay) afirmó abiertamente que los que son los propietarios del país también deberían ser los que lo dirigen (según su biógrafo, esta fue su máxima favorita).

Existe una energía democrática, gratuita e inocua para el medio ambiente, pero está siendo suprimida a escala mundial. Su liberación puede ser la clave para derrocar el paradigma de escasez que ha dominado el pensamiento y la acción humanos durante al menos los últimos diez mil años.

El peligro de los paradigmas es que están basados en suposiciones, suposiciones que pueden cegar a las personas que han sido adoctrinadas en estos paradigmas. Puede ser útil cortar ramas, pero sólo si se hace con el objetivo final de llegar hasta la raíz. Mientras la energía es la raíz de nuestra existencia física, también existe una raíz más profunda, una que los grandes maestros conocen muy bien. Hasta la llegada del materialismo occidental, todos los pueblos sentían que había una realidad "más alta", un origen divino desde el que este universo se manifestaba. Esta sensación es la raíz de todas las religiones, y esta fuente ha sido denominada la luz divina, la fuerza, el espíritu infinito, Dios, etc. La energía que creó y que sustenta este universo y toda la Creación es la energía del amor. Esto es lo que "Dios" es realmente. La energía también es la raíz de la creación, algo que Jesús sabía muy bien, al igual que los otros maestros que han caminado sobre esta Tierra a lo largo de la historia. Decir que la energía es la raíz de la cuestión o que el amor es la raíz de la cuestión viene a ser lo mismo. Simplemente depende de lo amplia que queramos que sea nuestra visión. ¿Tendremos el infierno en la tierra o el cielo en la tierraDe nosotros depende.

 

Notas al pie

[1] Véase, por ejemplo, Utopia or Oblivion de Fuller. Steve Meyers estudió bajo Fuller y llamó mi atención a este aspecto de la obra de Fuller después de terminar yo mi web en septiembre de 2002.  Fuller consideró que el bien más valioso de la humanidad eran las "ideas efímeras en sintonía con los principios de la creación" y su aplicación práctica, y que lo más básico para satisfacer las necesidades humanas era la energía. Cuando Estados Unidos tuvo su primera crisis energética en los años setenta, Fuller dijo que en realidad no era una crisis de energía, sino de ignorancia humana. Estoy de acuerdo con su perspectiva, aunque al final la cuestión principal sigue siendo la energía y la forma en que es la raíz de la experiencia humana. Sin energía, no hay vida. Si la humanidad llega a iluminarse, puede haber energía sin límite para todos sin perjuicio para las otras criaturas. A pesar de que el tema central de la obra de Fuller era la creación de una civilización global sostenible, objetivo para el que la energía era fundamental, el mundo académico y los medios de comunicación no han mencionado o han suprimido este aspecto de su obra, y la mayoría de la gente sólo conoce a Fuller por su cúpula geodésica. Durante enero y febrero de 2003 tuve el gusto de leer los libros Utopia or Oblivion y Grunch of Giants de Fuller. Steve Meyers me dijo que Utopia es más bien un resumen del tema global de la obra de Fuller, mientras que Grunch llama el sistema político-económico global por su nombre, con una perspectiva similar a la de Noam Chomsky y otros de la izquierda radical (Parenti, Herman, etc.). Cuando leí la obra de Fuller, fue como descubrir el abuelo profesional que nunca supe que tenía (aunque Fuller no quiso llamarse un profesional - Utopia, pág. 336). Utopia data de mediados de los sesenta, mientras que Grunch fue escrito poco antes de la muerte de Fuller en 1983. Utopia tiene secciones que me parecieron limitadas, incorrectas o anticuadas, pero parte de lo que falta en Utopia se hizo más claro en Grunch, en cuanto a cómo veía Fuller la situación de la humanidad. Steve me dijo que Fuller tenía que hacer equilibrios entre presentar sus argumentos y terminar marginalizado como Chomsky, que ha sido el académico más prominente del mundo durante los últimos cuarenta años. Probablemente no fue casualidad que Fuller escribiera Grunch al final de su vida, guardando sus observaciones más sentenciosas para cuando ya no era posible penalizarlo. Lo mismo que el legado de Martin Luther King Jr. ha sido mal representado y diluido desde su muerte (Jesse Jackson dice que después de su muerte el sistema transformó a King en un "soñador inofensivo") y la obra de Adam Smith ha sido distorsionada por los capitalistas corporativos, así el legado de Fuller ha sido diluido, malversado e incluso pasado por alto por el sistema actual.

Cualquier crítica de la obra de Fuller es trivial en comparación con su síntesis magistral y sus grandes labores humanitarias. Iba muy por delante de su tiempo. En cuanto a las diferencias entre la obra de Fuller y mi página web: Fuller profundiza en la geometría (tiene que ver, en parte, con cómo inventó su cúpula geodésica); mi web incorpora una perspectiva más espiritual y aborda la evolución del sistema médico y del tinglado en que se han convertido todas las industrias y profesiones actuales; mi web profundiza en los temas político-económico-históricos que Fuller sólo mencionaba de paso hasta que escribió Grunch; yo he visto pruebas de primera mano de que la manipulación del sistema político-económico global es parcialmente consciente (véase aquí, aquí y aquí) mientras que Fuller describe sus aspectos más estructurales (inconscientes); mi web se centra en el bienestar no solamente de la humanidad, sino de toda la vida en la Tierra; Fuller absuelve al ciudadano estadounidense de gran parte de su responsabilidad por lo que está pasando, mientras que yo hago hincapié en nuestra responsabilidad, principalmente porque los estadounidenses estamos en una posición única desde la que podemos crear tanto una Utopía global como una destrucción masiva. Es una responsabilidad tremenda y lo que los estadounidenses han hecho con su herencia hasta ahora no parece gran cosa. Steve Meyers es el descendiente profesional directo de Fuller. La humanidad está preparada o bien para crear una Utopía global, o bien para destruirnos. Las grandes masas humanas han llegado a esta fase de su existencia inconscientes, normalmente sin intentar beneficiar a nadie más que a ellas mismas. Ha llegado el momento de volverse conscientes y ayudar a todas las personas a tener lo suficiente para cubrir sus necesidades vitales. Si no lo hacemos, podemos acabar muriendo por nuestra propia mano. Después de esta comparación, a continuación vienen algunas de las verdades sencillas pero profundas en las que Fuller trabajó durante muchos años.

Gracias a sus manos y su inteligencia, el hombre pudo fabricar herramientas con las que explotar la energía en maneras que los otros animales no podían. Esto le permitió expandirse por el planeta. La experiencia humana siempre ha estado enfocada en la manipulación del entorno para lograr la seguridad energética, y nuestro acervo de conocimiento y habilidades es, en general, el resultado de la evolución de nuestros ancestros desde las edades de piedra, del bronce, del hierro y la industrial, hasta la edad de la información. Sólo desde hace relativamente poco ha habido suficientes recursos para que todos los seres humanos tengan una esperanza de vida de unos noventa años. El concepto de escasez ha estado arraigado en el hombre desde el inicio y es la gran suposición invisible de la humanidad actual. Es una suposición obsoleta, sin embargo, al menos en cuanto a la vida humana en la Tierra. Con la tecnología que nació hace una o dos generaciones se puede vestir, alojar, alimentar, transportar y educar a toda la humanidad con un nivel de vida ni siquiera alcanzable para la realeza europea del Siglo XIX.

Casi todo el metal jamás minado por el hombre está todavía en uso, ya que todos los elementos son eternamente reciclables mientras haya suficiente energía para hacerlo. Cuando los europeos aprendieron a navegar los océanos se inició lo que fue más o menos una piratería global, una lucha entre las naciones europeas por la hegemonía en los mares. Los avances tecnológicos y científicos fueron empleados para construir barcos capaces de transportar más cargamento, navegar más rápido, llevar armas más mortíferas, etc. Esta competición aceleró mucho la tendencia a "hacer más con menos". La tecnología desarrollada para los barcos, como el acero y la refrigeración, también fue aplicada en tierra, auqnue mucho más tarde. Con el tiempo, el objetivo pasó de ser el dominio en el mar al dominio en el aire, y ahora es el dominio en el espacio. Durante siglos todo estaba enfocado en hacer naves más ligeras, más capaces y más letales. La idea de "hacer más con menos" puede resumirse en una palabra: eficiencia.

Antes de inventarse la radio, los barcos en alta mar no podían comunicarse eficazmente con sus jefes imperiales, por lo que los capitanes tenían que formarse en diversas disciplinas para ser autosuficientes (Utopia, págs. 41-42). Una vez inventada la radio, los capitanes recibían sus órdenes de manera directa e inmediata, y ya no era tan necesario darles una formación variada. La especialización ha sido la esencia de la ciencia y la industria, pero también tiende a causar visión de túnel, es decir, un especialista conoce su disciplina particular pero raras veces ve el contexto amplio en el que sus esfuerzos inciden. Fuller se autodenominaba un generalista y lo hacía en un sentido muy amplio. Creía que el fenómeno de la especialización en la ciencia y en otras disciplinas técnicas era una táctica de la clase dirigente para impedir que los especialistas vieran las cosas en su conjunto, para tenerlos controlados (Utopia, p. 334). La ciencia es, en su mayor parte, una profesión esclava (Utopia, p. 304) y su dueño es el capital, es decir, la riqueza robada y acumulada. Sólo los generalistas pueden tener una visión amplia, y sólo con una visión amplia pueden desarrollarse respuestas amplias conscientemente.

Según Fuller, la escasez siempre ha sido la clase de motivación de los soldados. Mientras no resolvamos el problema de la escasez a escala mundial, siempre tendremos guerras. Debido a la percepción de escasez, la codicia se ha convertido en el centro de la ideología económica actual. Una de las observaciones más incisivas de Fuller fue que todas las ideologías políticas están fundadas en la idea de la escasez y que los políticos se preocupan por obtener la mayor cantidad de los pocos recursos disponibles. En el capitalismo, son los capitalistas quienes deberían disfrutar los escasos recursos, mientras que el marxismo dice que deberían ser los trabajadores. Fuller, sin embargo, afirma que todas las ideologías políticas están fundadas en la escasez o en la idea de lo que yo llamo el Juego de Suma Cero. Por lo tanto, ninguna es útil a la hora de resolver la cuestión de la escasez. Escribió:

"La competencia a través del sistema político no puede hacer que haya recursos adecuados. Cuando se trata de resolver problemas fundamentales, toda la política es obsoleta. Sólo sirve para tareas domésticas secundarias. Para realizar la revolución del diseño, la humanidad debe tomar la iniciativa a escala universal" (Utopia, p. 156).

Fuller escribió repetidamente que, si mañana todos los políticos e ideólogos fueran trasladados a la luna pero quedaran intactos la infraestructura industrial y el personal para operarla, la sociedad humana sobreviviría perfectamente. En cambio, si desaparecieran la maquinaria y la capacidad industrial, quedando intactos los políticos y la infraestructura política, la mayor parte de la humanidad moriría de hambre en cuestión de meses (Utopia, p. 157). Bajo un paradigma de abundancia, la política tal como la conocemos hoy en día es inútil. Fuller escribió que los políticos siempre han sido los "hombres de paja" de los intereses económicos (Utopia, p. 276). Según él, las viejas Utopías siempre fracasaban porque estaban basadas en una austeridad compartida. Una Utopía basada en la abundancia sí podría tener éxito.

Muchas de las visiones de Fuller no se volvieron realidad y la mayoría todavía son cosa del futuro, si es que alguna vez se harán realidad. Steve Meyers y yo hemos pasado mucho tiempo hablando sobre las razones por las que la gente se resiste a las ideas como las de Fuller o las nuestras. Ha sido impresionante ver cómo la población en general tiene una resistencia invencible a la idea de la abundancia, y durante muchos años Steve y yo hemos intentado en vano captar el interés de organizaciones que aseveran que buscan respuestas. Les hemos mostrado soluciones con las que los grandes problemas de la humanidad, los que amenazan su existencia, desaparecerían de la noche a la mañana, y casi siempre han contestado con silencio y con negación o, peor todavía, burlándose de nosotros. A Dennis Lee le pasó lo mismo. Esta puede ser la parte más increíble de mi extraña trayectoria y a principios de 2006 llegué a una nueva comprensión del fenómeno. La gran mayoría de la gente ni siquiera quiere saber que hay soluciones listas para usar, y los que dicen que buscan soluciones a menudo son los mayores obstáculos para conseguirlas. A continuación vienen nuestras especulaciones, basadas en nuestras experiencias, sobre las razones por las que la humanidad no quiere resolver sus problemas.

Fuller decía que durante casi toda la historia de la humanidad, sólo una de cada mil personas llegaba a una edad avanzada y sólo una de cada cien mil personas tenía éxito económico (Utopia, p. 340). Por consiguiente, el concepto del fracaso es una parte casi imborrable de la conciencia humana. La mayoría de las personas parece adicta al paradigma del miedo/fracaso/escasez, y la abundancia literalmente no está dentro de sus posibilidades. Muchas veces las personas también suscriben ideologías que bloquean su conciencia, ideologías que les ciegan a lo que realmente está pasando. Mi experiencia me ha enseñado que cuando una persona me dice que es "escéptica" acerca de la existencia de la nueva energía, la forma más rápida de terminar la conversación es comentarle las ofertas que nos hicieron para dejar de trabajar en la nueva energía, con una última oferta de al menos mil millones de dólares. La persona ni siquiera me dice, "No te creo, dame alguna prueba" (como descubrí más tarde, recibimos el tratamiento estándar, pero una versión más extrema; al ir muy bien encaminados a conseguir la nueva energía/energía alternativa, éramos una amenaza más seria). No, la respuesta que recibo casi invariablemente es el silencio total. ¿Por qué? Steve cree que, si la persona aceptara esta situación, todas sus fantasías reconfortantes sobre el funcionamiento del mundo se vendrían abajo. La izquierda radical, con su "fobia a las conspiraciones", casi nunca ha respondido a mi obra, ni siquiera los que dicen que están buscando soluciones. Incluso Noam Chomsky dice que los dirigentes de la Tierra preferirían destruir el planeta antes que ceder su "poder".

En mi opinión, la dinámica de la disonancia cognitiva explica en parte las reacciones de negación con las que he topado. Es mucho más fácil rechazar mis experiencias que reconocerlas, porque para reconocerlas hay que adoptar una nueva cosmovisión. En última instancia todo se reduce a la integridad. Descubrí en mis carnes que la integridad personal es probablemente el bien más escaso del mundo. Sólo una en miles de personas ha demostrado tener la integridad necesaria para abordar los grandes problemas del planeta. Según Fuller, la tasa de personas que tienen la capacidad técnica para crear respuestas a estos problemas es todavía más baja. Escribió que sólo una de cada cien mil personas con formación científica es capaz de crear los avances necesarios para que la humanidad siga avanzando tecnológicamente, pero que con una sería suficiente (Utopia, p. 261).  Yo creo que nos estamos dirigiendo más bien al abismo que a la Utopía debido a una combinación entre la baja integridad colectiva de la especie humana y el bajo número de personas técnicamente creativas. Casi toda innovación científica/técnica ha sido inicialmente recibida con indignación y/o negación por la comunidad científica, y muchas innovaciones potencialmente trascendentales están siendo marginadas y ridiculizadas en este preciso momento, para mayor detrimento de la humanidad. La situación es probablemente peor ahora que cuando los hermanos Wright volaron durante cinco años sin que se reconociera ese hecho.

Otro problema arraigado que Fuller mencionó y que yo también he visto es que las personas que han tenido una formación científica y técnica albergan unas ideas profundamente ingenuas sobre cómo funcionan la política y otros aspectos del mundo real. La mayoría de los científicos y técnicos estadounidenses trabaja directa o indirectamente para la industria armamentística. Por consiguiente, se han tragado totalmente el adoctrinamiento nacionalista y son incapaces de ver más allá del pequeño cuadro de realidad que les ha sido enseñado.

Fuller y otros han escrito que la mayoría de las innovaciones técnicas ha sido impulsada por el armamento y las guerras (decía que la humanidad tenía una "fijadez suicida" por el aspecto letal de la revolución de la eficiencia y del diseño  - Utopia, p. 203). Fuller escribió muchas veces que, si la humanidad dirigiera sus esfuerzos a crear "vivamento" en vez de armamento, el paradigma de la escasez se desvanecería casi de la noche a la mañana. En cambio, flirteamos con nuestra propia destrucción. Según Fuller, si el paradigma de la escasez no quedaba derrocado para finales de los años ochenta, la humanidad probablemente tenía una posibilidad de sobrevivir de menos del 50%. Puede que tuviera razón, pero nunca es tarde para intentarlo. Para Fuller, la guerra era el factor más importante en la destrucción de la humanidad, pero hoy en día la guerra tiene competencia, siendo su principal competidor el colapso medioambiental.

Fuller señaló que cuando los estudiantes de universidad reflexionaban sobre los problemas mundiales y se ponían a resolverlos, rápidamente dejaban de darles importancia a cosas como el nacionalismo y otras ideologías de grupo (para mayor consternación de los mayores, que no podían deshacerse de su adoctrinamiento). Todos los estudiantes simplemente se consideraban humanos, o "terranianos" (Utopia, p. 248). Hay otro paso que va todavía más lejos, pero Fuller no llegó a abordarlo, algo que es comprensible para alguien de su generación.

Se me podría acusar de plagiar la obra de Fuller, pero en realidad recorrimos caminos independientes y paralelos, y él era de la época de mis abuelos. Los dos estamos de acuerdo en que la energía es riqueza (Utopia, p. 287) y que es la raíz de la experiencia humana. Deseo y espero, por el bien de la humanidad, que el brillante trabajo pionero de Fuller se salve de la oscuridad, y pronto.

[2] Véanse Prigogine & Isabelle Stengers, Order out of Chaos; David Bohm & David Peat, Science, Order and Creativity; y James Gleick, Chaos.

[3] La fotosíntesis es la captación de los fotones para incrementar la energía de los electrones, para vencer la resistencia de un átomo o una molécula a reaccionar con otros átomos u otras moléculas, lo que en química se conoce como energía de activación. Para poder ocurrir, una reacción química necesita pasar el punto de la energía de activación. Algunas reacciones necesitan mucha energía, otras menos. Una reacción también es exotérmica o endotérmica. Exotérmico significa que la reacción libera más energía de la que ha necesitado para iniciarse, mientras que endotérmico significa que la reacción absorbe más energía de la que libera. Quemar madera es una reacción exotérmica que se inicia cuando la madera es calentada hasta el punto donde se excede su energía de activación, con una chispa o la llama de una cerilla, por ejemplo. En la síntesis de calor, hay bacterias que son capaces de aprovechar las altas temperaturas subterráneas (cientos de grados) para tener una reacción endotérmica que absorbe energía, obteniendo de este modo energía para sostener sus procesos vitales. Esta clase de síntesis química muchas veces requiere altas temperaturas, como las que se encuentran en géisers, ventosas volcánicas submarinas, o debajo de la superficie terrestre, donde hay temperaturas de varios cientos de grados. Esta síntesis química es considerada un precursor primitivo de la fotosíntesis y sólo la realizan organismos microscópicos llamados arqueas, y también hay algunos tipos de sustancias químicas (sales y metano, por ejemplo) donde ciertas arqueas logran producir reacciones químicas que alimentan sus procesos vitales. Puede que las arqueas sean las formas de vida más antiguas en la Tierra.

[4] Al evolucionar el ser humano en África, sus compañeros mamíferos africanos pudieron adaptarse a su presencia. Hubo extinciones de megafauna en África, pero fueron más moderadas que en otros lugares del planeta, donde los animales no tuvieron tiempo para adaptarse al recién llegado hombre. La megafauna africana que sobrevivió probablemente lo hizo porque se adaptó a la caza humana, aprendió a temer al hombre. Estas especies han visto la evolución del ser humano desde sus inicios hasta la era del superdepredador y son más o menos los únicos ejemplos vivos que quedan de la clase de mamíferos que poblaba la Tierra antes de aparecer el hombre.

[5] El libro A Green History of the World, de Clive Ponting, ofrece una excelente visión global de este proceso. Collapse, de Jared Diamond, también es un buen libro sobre este tema.

[6] El ciclo hidrológico es principalmente la circulación del agua a través de las masas continentales de la Tierra. Primero, la energía del sol hace evaporar el agua de la superficie de los océanos. La mayor parte de este agua evaporada vuelve a los océanos en forma de lluvia. La otra parte del vapor de agua flota sobre la tierra y cae como lluvia o nieve, impulsando el ciclo hidrológico terrestre. Este agua es imprescindible para los ecosistemas terrestres. En su camino de vuelta a los océanos el agua pasa por los ríos y lagos, o vuelve al aire a través de la evaporación y la respiración de las plantas. El agua también penetra en el subsuelo, donde crea grandes acuíferos.

[7] Fuller, Utopia or Oblivion, página 6.

[8] Edward Herman, por ejemplo, es un economista que regularmente reprende a la "Escuela de Chicago" en su obra.

[9] Véase, por ejemplo, Chomsky, Necessary Illusions y Herman y Chomsky, Manufacturing Consent.

[10] Véase Chomsky, The Chomsky Reader, página 45; Chomsky, World Orders Old and New, página 93, Chomsky, Necessary Illusions, páginas 2-3.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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